¿Qué espero yo de un noviazgo? ¿Felicidad? ¿Compañía? Quizás alguna excusa para no pasar solo un catorce de febrero y otra para obsequiar algún regalo a alguien que quiera aceptarlo. En mis fantasías sobre tener novio me imagino a un chico compartiendo lo mismo que yo; que le guste la música, los videojuegos, la ciencia, la danza, la historia y algo sobre antropología; que nos encontramos al despertar todo los días o que al menos me escriba para vernos al salir del trabajo o de la facultad. Cenar juntos, dormir juntos, hacer cosas.. juntos.
De todos mis intentos románticos siempre tenía que encontrarle una excusa para no seguir, alguna característica incompatible con mi personalidad. Era el disparador para empezar a alejarme y dar por finalizado la etapa de conocerse. Tal vez soy tan cobarde como para enfrentar un cambio en mi.
Aveces creo que cuando se quiere formalizar algo tendría que preguntarme: ¿En verdad estoy dispuesto a estar con esta persona?¿Estaré dispuesto a soportar todo aquello que siento incompatible conmigo o aquello que me molesta? Sería entonces mi sentimiento romántico contra lo que puedo considerar desagradable. También pensé que hablándose de amor está la cuestión de compartir. Sería egoísta pensar en que todo tiene que estar bien para mi sin preguntarme cómo se siente el otro.
De amor sé tan poco. . .